martes, 28 de febrero de 2012

Leteo

Desconcertante aureola,
como túnica de seda,
textura la brisa ondeando,
si tal real y verdadera.

Agitando las hojas de los árboles,
cosquilleando a las flores el viento,
contándoles al oído algún momento,
con el viento a risotadas las tales.

Pareciera locura,
escuchar sonidos mudos hablar,
de la extraña natura,
pidiendo ella entablar,
con la razón no, sino el contemplar.

Acallados los sonidos urbanos,
del hormigón su alma empieza a salir,
cemento, hierro, pavimento ufano,
la ambrosía mundana y su elixir,
sale el eclesiástico eco,
en la noche a redimir.

Mientras tanto el espíritu olvidado,
errante y desnudo cada jornada,
huérfano de dolientes ha quedado,
desde antes, la forma material pasada,
implorando al clérigo eco a su lado,
redención de la displicente nada,
desasirse del abismo del río,
el Leteo, el del olvido, el impío,.

En el cosmos del olvido,
la consciencia se levanta,
sobre las brasas: su pesadumbre,
y el espíritu que clama.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad una nueva esperanza

Cada día de nuestra vida,
la realidad se enfrenta,
a nuestra fisonomía,
a nuestras percepciones,
a nuestros juicios
la realidad dura y dolorosa,
la compasiva, piadosa por momentos,
y tal vez tambien la sonriente
por un largo tiempo a nuestro lado.

De la misma manera,
que es necesario estar despierto,
cada jornada de luz para verla,
como cada noche para descansar,
para soñar,
apoyar nuestra cabeza,
cerrar los ojos
y liberar nuestra mente,
de la certeza efectiva, intelectual de los hechos de cada día.

Liberar la mente,
y empezar a "creer" en nuestros sueños,
sueños que tambien son, esperanzas,
un punto lejano allá, arriba en aquella montaña,
la noción de un valle cercano,
una idea que tiene forma
y que no necesariamente esté compuesto por materia.

Una nueva Navidad,
y otro Año Nuevo.
Un nuevo nacimiento de esperanzas,
de todo aquello,
que consideramos lo mejor para nosotros,
para los "otros" nuestros
y los otros que no son nuestros.

Esperanzas en el espacio de la realidad,
dura ó considerada,
esperanza como una gran estrella,
en medio de tantas turbulencias cotidianas,
no nos deje olvidar nuestros sueños,
en éste nuevo nacimiento,
las nuevas esperanzas.




jueves, 1 de diciembre de 2011

El Sida - 1ro de Diciembre


Es cuando el espíritu
no admite que haya diferencias;
en cada una de ellas,
existe una esencia que le es propia,
donde la vida en cada ser se expresa
de distinta manera.

Es la visión egoísta, prejuiciosa
la visión limitada,
de que la existencia,
es sólo en un solo sentido.

Es la intolerancia,
la falsa creencia de omnipotencia;
la humanidad tiene sus límites,
porque en ella existe la libertad.

Son las crueldades y los resentimientos,
la incomprensión,
de que la naturaleza dotó al hombre,
para que la comprenda,
y se comprenda a sí mismo,
porque él es parte de lo absoluto,
pero sólo parte y no todo.

El Sida nos muestra la oportunidad de corregirnos,
porque más que la propia enfermedad,
es la ocasión,
de maravillarnos ante las demás existencias,
y ante cada encuentro, en general,
sobre todo, con el otro, “ser” humano.



viernes, 18 de noviembre de 2011

Un momento

El cielo semejante al mar en calma,
sin olas reflejo azul claro,
y el sol brindando su calor,
como un sabio con gran equilibrio,
atravesados a la manera de ríos de montaña,
por extraordinarios, apacibles,
meditabundos soplos del viento.
y las hojas de los árboles,
acompañando sus serenos pensamientos.

Las pequeñas aves,
trazando indeterminadas líneas,
y a veces graciosos, sus planeos,
nadando en la profunda reflexión,
del viento.

En aquella arboleda,
un grupo bullicioso de chingolos,
conversando alegremente
a la manera de alegres niños,
en un parque de diversiones,
cantando todos juntos.

Este movimiento virtuoso,
se manifiesta en paradisíaca armonía,
nada, es posible detener,
tan sólo para observar un poco más,
no es posible al reloj de arena,
detener un pequeño grano más.

Quizás como el vuelo de una paloma,
cuando lo hace veloz como una flecha,
que al querer señalarla en su recorrido,
ya no está allí,
sino allá lejos,
casi tocando sus alas el cielo calmo,
de color azul claro.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Tragedia


¿Qué gran divinidad habrá creado
pues a la oculta desde sus entrañas?
el misterio tejiendo sus marañas,
o éste engendrando lo consagrado?

Antes, al primer hombre desdichado,
o cosecha de sus agro de cizañas,
o egoísmo letal con sus marañas,
la Tragedia invisible pero a su lado.

¿Qué atuendos empleas a tu paso?
¿qué hilos se entrelazan en tus ropas?
y solo desgracias y el campo raso.

A la suerte servida en varias copas,
una copa, un humano en cada caso,
vaciadas por la Tragedia y sus tropas.

¿Eres tú o Medusa por tu mirada,
vieja Átropos cerrando tu tijera?
¿eres tú, Ares al galope en tu fiera?
Cancerbero aquí, ésta no es tu morada.

Alguna Tragedia como fachada,
humana la primera que existiera
producto de ella, también impusiera
la búsqueda de la dicha anhelada.

¿Tragedia y Ventura es la esencia humana?
la Tragedia empieza y acaba en locura,
¿locura sabia es deidad creadora?

Mientras tanto en la rueda azul mundana,
cada respiro abraza con ternura
la vida, y un poco más cerca “La hora”.



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Medusa: Mitología griega, monstruo femenino ctónico, que convertía a piedra a aquellos que la miraban. Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma, hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo.

Ares: Mitología griega. Dios de la guerra.

Átropos: Mitología griega. Una de las tres parcas, Átropos se encargaba de cortar el hilo de la vida, se la representaba como una vieja.

Cancerbero: Mitología griega. Era el perro del dios Hades (inframundo griego), Cancerbero guardaba la puerta del infierno





martes, 21 de junio de 2011

El postergado


Pasó el metal su filo,
por la estrechez de su diestra,
y desde su vida en vilo,
vio desfilar sus memorias,
y en las paredes grabándose,
las escenas, penosa vida,
como un calco de la tarde,
el final, póstumo día.

Al mientras de la siniestra,
y al unísono, al olvido,
de los de sangre cercanos,
e indiferencias extrañas,
bajando la capa negra
los ojos, cubierto el cuerpo
de la eterna siesta, gélida.

Los restos mortales, nada,
al indigente que pasa,
vale una mirada dar,
ido su último respiro,
por un arco de estrellas,
¡al lado de Dios él estará!



(En memoria de todas aquellas personas que son postergadas no sólo en lo material, sino tambien en lo espiritual, en lo afectivo e ignoradas y se van desde este mundo en total soledad y olvido)

La urbe en abandono


La urbe se viste de abandono,
y las moradas de desiertas,
y el aire sedentario,
al compás de la serena lluvia,
chistando sus gotas en los tejados,
y en los árboles, melodiosas,
en la escena nocturna,
más temblorosa que templada.

Un fogonazo inesperado,
en el cielo la contienda,
estruendos, quebrantos, mil pedazos
la guerra feroz,
allá arriba se lleva,
sangrando, derramando
y chapuceando en los charcos,
la sangre de la serena lluvia.

Escucho mi respiración,
y siento de manera extraña,
como experimenta mi piel,
los sonidos de la calle mojada,
y el latir de mi cerebro,
en cada descarga brillante,
que ciega y del cielo baja.

La lucha arriba se ha extinguido,
y la lluvia ha concluido,
y cortado el ambiente,
por el inmenso profundo silencio,
y deambulando por las calles,
ahora La Nada y El Vacío,
y rodeado por sus brazos,
me rapta hacia lo desconocido.

sábado, 28 de mayo de 2011

Dolor


El dolor, el temible dolor,
el de lo tangible o lo incorpóreo,
el de las manos como lanzas,
y los dedos, espolones en garras.

Angustiado,
de ser mutilado una parte del espíritu,
o decapitado de lo palpable,
de una pesadilla con pánico de escapar,
de todos los puentes hacia ella dar.

Trastornado,
al fluir como el agua,
y no poder acurrucarse en un rincón entre las rocas,
de morir en la siguiente curva,
y no poder posarse en alguna rama.

Dolor,
al viejo dolor en retorno,
de aquel tajo gigante real,
que guillotina el siguiente paso a dar,
y el próximo exhalo espiritual.

Evadir el sufrimiento ha sido en vano,
en busca de seguridad,
compareció la inestabilidad,
el reloj se ha detenido en el alma,
el dolor no ha dado tregua.

El temor ha paralizado.


lunes, 24 de enero de 2011

Albor

Hálito de frescura
espira el albor, donde el cielo besa
la marea con ternura,
y ella da a luz al sol,
brote dorado sin par que embelesa.

Excelsas antologías
de obras de arte cielo, tierra, aire y mar,
marcando sus grafías,
en este amanecer,
el naciente sol sin parar de amar.

El Edén descendido
ha abierto sus alas alrededor,
y el espíritu unido
con la iluminación,
y trascendido por el hacedor.

Invoco una oración,
que todo amargor llegue a terminar,
prime la compasión,
y cada amanecer
sea el jardín sacro, ¡El poder de amar!.



jueves, 30 de diciembre de 2010

Acompañando a La Soledad


Numerosos rehúyen de tu figura,
que es ninguna al igual que tu lenguaje,
muda, como el habitante de un paraje,
estéril, tras una guerra futura.

Lanzada a veces hacia la locura,
por la reservada mudez salvaje,
y otros, actuando con otro engranaje,
hacia la reflexión y su apertura.

Soledad consustancial, compañía,
singular presencia siempre frecuente,
fiel tanto de noche como de día.

Sola amiga inseparable, cabalmente,
la soledad total, de haber, no existiría,
por mi acompañamiento, eternamente.